Nikolai Roerich plasma magistralmente sobre el lienzo «Los signos de Cristo» este aforismo, que describe con gran Belleza el Sendero que todo ser humano encaminado hacia la Luz deberá recorrer: «Manifestar a Cristo en el interior del Templo construido con sus propias manos»
Hojas del Jardín de Morya II, Iluminación Aforismo 153
La Estrella de «Allahabad” señalaba el camino. Y así, Nosotros visitamos Sarnath y Gaya. Hallamos por doquier la profanación de la religión. En el camino de regreso, bajo la luna llena, resonaron las memorables palabras de Cristo.
Durante la marcha nocturna el guía se extravió. Tras alguna búsqueda, encontré a Cristo sentado sobre una pequeña duna mirando las arenas inundadas por la luz de la luna. Yo Le dije, «Nos hemos perdido. Debemos esperar la indicación de las estrellas.»
Rossul, ¿qué es un camino para Nosotros cuando el mundo entero Nos está esperando?
Entonces, tomando su cayado de bambú, trazó un cuadrado alrededor de la huella de su pie, diciendo, «En verdad, por pies humanos».
Y haciendo la huella de la palma de Su mano, la rodeó también con un cuadrado. «En verdad, por manos humanas».
Entre los cuadrados trazó la semblanza de una columna coronada por un arco. Él dijo, «Oh, ¡cómo penetrará Aum en la conciencia humana! Aquí he dibujado un pistilo y sobre él un arco, y he establecido las bases en cuatro direcciones. Cuando el Templo sea edificado por pies humanos y manos humanas allí donde florezca el pistilo puesto por Mí, que los Constructores pasen entonces por Mi Camino. ¿Por qué debemos Nosotros esperar el camino, cuando éste se halla ante Nosotros?»
Entonces, levantándose, borró con Su bastón todo lo que Él había dibujado.
«Cuando el Nombre del Templo sea pronunciado, entonces la inscripción emergerá. En conmemoración de Mi constelación, el cuadrado y nueve estrellas resplandecerán sobre el Templo. El signo del pie y de la mano será grabado sobre la Piedra Angular”.
De esta manera Él Mismo habló en la víspera de la luna nueva.