Desde el punto de vista espiritual puede interpretarse que la pandemia del Covid-19 forma parte de la época del Armagedón.
El Armagedón es una época duradera en el tiempo, en la que la Humanidad se enfrenta a las consecuencias de sus acciones pasadas. Se produce un enfrentamiento entre la energías constructivas de la luz y las energías destructivas de la oscuridad. Esta confrontación genera en la humanidad inquietud, miedo y penalidades. Pero en muchos seres humanos alimenta la esperanza en un Nuevo Mundo, porque son conocedores de que se trata de un paso necesario para acceder al Mundo Ardiente. Por lo tanto, el Armagedón ayuda a la humanidad a conseguir su objetivo: vivir en armonía con la Madre Tierra y convertir nuestro planeta en un planeta sagrado.
Realmente el Armagedón purifica el espacio.
Mundo Ardiente III, af 16. El Armagedón purifica el espacio
En los días del Armagedón todas las energías se ponen extraordinariamente tensas. La atracción de todas las posibilidades para las acciones del Bien requiere una gran intensificación. Verdaderamente, todas las fuerzas Cósmicas están en acción, creando todas las condiciones necesarias. ¿Cómo podrá despertarse la conciencia sin un gran ímpetu, sin esforzarse por un cambio del presente modo de vida? Por supuesto, los constructores están soportando toda la carga de lo que está sucediendo y es esencial darse cuenta lo grande que es la batalla del Armagedón y que así mismo de grandes son todas las manifestaciones constructivas para llevar a cabo el Gran Plan. Por lo tanto, bendigamos a todos aquellos que crean obstáculos ya que, debido a esto, Nuestras energías son desarrolladas y acopladas al carácter constructivo de la Luz. Podría preguntarse, “¿Es imposible hacerlo sin cataclismos? ¿Es imposible permanecer sin terrores ni calamidades? ¿Es imposible no tener miserias?” Nosotros entonces tendremos que recordar las acumulaciones espaciales y aquello que fue engendrado por la humanidad que tiene que ser expiado. De aquí que las Fuerzas de la Luz son solícitas respecto de la gran transmutación ardiente. Así, en el sendero al Mundo Ardiente uno deberá tener en mente que en la época del Armagedón tiene lugar una purificación del espacio.
Muy bueno, Loli y Paco, y muy oportuno para estos tiempos que vivimos. No considero que sea el tiempo de nada definitivo, es tiempo de que todos y cada uno de nosotros hagamos nuestro trabajo. Gracias.
Efectivamente, no parece que sea el tiempo de nada definitivo, pero sí una etapa del proceso de cambio al que se está enfrentando la humanidad y todos los seres humanos. Es tiempo de decidir y actuar. Deseamos que la decisión mayoritaria sea de carácter luminoso.
Gracias Ana.